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| LANZAROTE |
Mirador del Río
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Ubicación: Lanzarote

Dirección:  A unos 3km del pueblo de Yé, en el municipio de Haría

Municipio:  Haría

Horario:  Todos los días de 10:00 h a 17:45 h

Precio:  Adultos: 4,50 Euros; Niños 7-12 años: 2,25 Euros 3,60 Euros Residente Canario

El Mirador del Río se encuentra situado en lo alto del Risco de Famara, un extenso acantilado que se desarrolla longitudinalmente a lo largo de 22 kilómetros desde Punta Fariones, el extremo más al norte de la isla, hasta el Morro del Hueso, en las inmediaciones de Teguise. El edificio se sitúa a 400 metros de altitud, en la zona más septentrional de la isla desde donde podemos contemplar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote. Este edificio es una las creaciones arquitectónicas más representativas de César Manrique donde plasma, en la sucesión de detalles artísticos y arquitectónicos, su entusiasta proyecto de integrar arte y naturaleza.

El edificio se ubica entre dos accidentes geológicos especialmente significativos: de una parte el impresionante Risco de Famara y de otra, el Volcán de la Corona, hacia el cual se extienden los brazos de la gran plaza semicircular que da entrada a la edificación.

La construcción del complejo se inició en 1969 y se inauguró dos años después. La ejecución técnica de la obra corrió a cargo del arquitecto Eduardo Cáceres y del artista Jesús Soto. La ejecución del edificio supuso un alarde de planificación técnica, ya que hubo que proceder al la excavación del terreno y con posterioridad realizar el edificio y cubrirlo con piedra volcánica.
Este relevante edificio es apenas perceptible desde el exterior ya que, en una sutil maniobra de camuflaje, esconde su estructura bajo una pesada piel de piedra que lo mimetiza con el entorno.

Situada en el exterior, resalta una escultura figurativa de hierro forjado. Representa un pez y un ave, una metáfora de dos elementos de la naturaleza que tienen gran presencia en este paisaje: el agua y el aire.

Al interior se accede a través de un pasillo serpenteante en el que se ubican unas hornacinas decoradas con cerámicas tradicionales realizadas por el artesano lanzaroteño Juan Brito. Después de atravesar esta sugerente entrada nos encontramos con dos grandes espacios abovedados, donde se sitúan dos amplios ventanales de cristal - los ojos del Mirador- que permiten contemplar la extraordinaria vista desde una posición privilegiada.

Los dos ventanales, cóncavos horizontalmente y ligeramente oblicuos verticalmente, incrementan el efecto de visión panorámica, permitiendo al mismo tiempo que el recinto se inunde de luz y comunicando el espacio interior y exterior privilegiando la naturaleza.

En este mismo espacio nos encontramos con dos originales esculturas monumentales realizadas con varillas y placas de hierro. Estas esculturas, suspendidas del techo, inundan el espacio abovedado y cumplen la función de tamizar el sonido evitado la reverberación.

Desde la zona habilitada como cafetería podemos acceder a la planta superior a través de una escalera helicoidal de gran dinamismo por la utilización de las líneas curvas. Al igual que el resto del edificio, presenta la bicromía del color de la madera y el blanco de la mampostería. En la primera planta nos encontramos una tienda de souvenir, una estancia sin duda original. En este mismo espacio localizamos una pequeña dependencia donde se encuentra un pequeño ventanal con forma de óculo desde el cual podemos contemplar, al fondo, el Volcán de la Corona. Continuando la escalera se accede a las terrazas exteriores de la azotea a través de un lucernario que se encuentra en la cúspide del edificio.

Desde la sala principal abovedada podemos, además, acceder a un balcón exterior que se introduce sobre el abismo.


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