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Parque Nacional de Timanfaya
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Ubicación: Lanzarote

Dirección:  Zona suroeste de Lanzarote

Municipio:  Yaiza

Horario:  Todos los días 9:00 h - 17:45 h

Precio:  9 Euros Adulto; 4,50 Euros Niño de 7-12 años; 7,20 Euros Residente Canario Adulto; 3,60 Euros Residente Canario Menor

Uno de los mayores atractivos de la isla es el Parque Nacional de Timanfaya, donde se ubican los conos volcánicos de las erupciones que tuvieron lugar de 1730 a 1736. Así, el paisaje de esta zona es algo totalmente inusual y la lava conforma unos terrenos que se asemejan a la luna. Existen numerosos documentos históricos que cuentan los procesos eruptivos y que dieron lugar a lo que actualmente conocemos como Parque Nacional de Timanfaya. El más conocido es el manuscrito del cura Párroco de Yaiza, Don Andrés Lorenzo Curbelo, que relata los acontecimientos desde el comienzo de la erupción hasta que la población de la zona emigró entre 1731 y 1732, ante los continuados procesos volcánicos que se sucedieron.

Las palabras del párroco dicen así: "El 1º de Septiembre (de 1730) entre las nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diez y nueve días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La lava se extendió sobre los lugares hacia el Norte, al principio con tanta rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad se aminoró y no corría más que como la miel. Pero el 7 de septiembre una roca considerable se levantó del seno de la tierra con un ruido parecido al del trueno, y por su presión forzó la lava, que desde el principio se dirigía hacia el Norte a cambiar de camino y dirigirse hacia el NW y WNW. La masa de lava llegó y destruyó en un instante los lugares de Maretas y de Santa Catalina, situados en el Valle. El 11 de Septiembre la erupción se renovó con más fuerza, y la lava comenzó a correr. De Santa Catalina se precipitó sobre Mazo, incendió y cubrió toda esta aldea y siguió su camino hasta el mar, corriendo seis días seguidos con un ruido espantoso y formando verdaderas cataratas. Una gran cantidad de peces muertos sobrenadaban en la superficie del mar, viniendo a morir a la orilla. Bien pronto todo se calmó, y la erupción pareció haber cesado completamente.

El 18 de Octubre tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima de Santa Catalina, que arden todavía y de sus orificios se escapan masas de humo espeso que se extienden por toda la isla, acompañado de una gran cantidad de escorias, arenas, cenizas que se reparten todo alrededor, viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la obscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubre la isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida, volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no aparecieron acompañadas de otro fenómeno de devastación" .

En el siglo XIX se producen nuevas erupciones, de las que también existen documentos escritos de testigos presenciales. Entre ellas destaca la del cura de San Bartolomé, don Baltasar Perdomo, en el que explica la actividad de los tres volcanes que surgieron: Tao, Volcán Nuevo del Fuego y Tinguatón. Los procesos eruptivos comenzaron el 31 de Julio de 1824, en el volcán de Tao. Le siguió el volcán Nuevo del Fuego (también llamado Chinero), el único representante de esta fase eruptiva situado dentro de lo que hoy es el Parque Nacional de Timanfaya, con una erupción al parecer muy violenta. Por último, el volcán de Tinguatón hizo erupción un anochecer. La actividad volcánica cesó hacia el 25 de octubre de ese mismo año.

Después de todos estos sucesos, los volcanes de Lanzarote han entrado en un período de calma, dejando su huella e impidiendo la habitabilidad de toda esta zona.

Para conocer los terrenos del parque los visitantes podrán disfrutar de un corto recorrido a lomos de un dromedario a través de una senda que transcurre por la ladera sur de la montaña que da nombre a este Parque Nacional.

A pesar de la apariencia de muerte en el Parque dicen que no es una tierra muerta, sino recién nacida. Aunque aparentemente desolados, estos abruptos paisajes han sido colonizados, principalmente, por el mundo vegetal. Predominan las tonalidades negras y rojizas de lapillis y arenas y las obscuras de las lavas basálticas, todo ello salpicado de manchas de diferentes colores pertenecientes a las numerosas especies liquénicas. No se puede olvidar su riqueza biológica y el gran número de endemismos vegetales y animales.

La necesidad de proteger un área de características paisajísticas y ecológicas de valor tan excepcional llevó a declarar Timanfaya como Parque Nacional mediante Decreto el 9 de agosto de 1974 y fue reclasificado por Ley en 1981. Posteriormente, la administración autonómica ante una situación que exigía unas medidas que garantizaran la conservación del medio natural, inició una política proteccionista que llevó a la declaración en 1987 de la Ley de Espacios Naturales Protegidos que fue complementada en 1994 por la Ley de Espacios Naturales de Canarias. Este marco jurídico establece un régimen de protección a los espacios naturales más sobresalientes que han sido clasificados en diferentes categorías de protección.

Como órgano colaborador en la gestión se creó el Patronato del Parque en el que están representados todos los sectores involucrados (Administración General del Estado, Cabildo, Comunidad Autónoma, Ayuntamientos, Universidades, y Asociaciones conservacionistas, etc.).

Desde hace años, la administración del Parque Nacional de Timanfaya, viene desarrollando campañas periódicas de erradicación del tabaco bobo (Nicotiana glauca) en bordes de caminos, pistas y áreas degradadas al objeto de eliminar la presencia de esta especie claramente neófita. Esta especie invasora, ejerce una gran competencia por la colonización del medio con las especies autóctonas. También se han vienen llevando a cabo trabajos de eliminación de diferentes especies vegetales en la zona de la Senda de los Camellos, cuya presencia está directamente relacionada con la existencia de los camellos, actuando éstos como vectores en su introducción.

Por otro lado, también se ha trabajado en el control y eliminación de la vinagrera o calcosa (Rumex lunaria), especie neófita con una alta tasa de regeneración. Ante la imposibilidad de su erradicación, especialmente en áreas extremadamente frágiles con fuertes pendientes, donde se provocarían graves daños en las estructuras geomorfológica, se ha optado por intentar aislar la zona. Simultáneamente se está realizando un control permanente sobre los ejemplares arbustivos y subarbustivos de esta especie que aparecen de forma aislada en el Parque Nacional de Timanfaya.

Existen varias rutas para conocer el Parque. Una de ellas es la
Ruta de Tremesana.  Esta Ruta Interpretativa guiada a pie se realiza previa cita personal o telefónica al Centro de Visistantes e Interpretación de Mancha Blanca (tfno: 928-84 08 39), y consiste en un cómodo paseo de unos 2 km, de dificultad mínima, y con una duración de unas 3 horas, recorriendo una zona del Parque en el que se pueden ver diferentes estructuras pertenecientes al vulcanismo reciente, y el guía nos indicará su dinámica y geomorfología. También se enseñan los procesos de colonización por los líquenes y los cultivos artesanales de la zona. Si tenemos suerte, es posible avistar algunos de los representantes de la avifauna del Parque, y así como otros de la fauna terrestre como el lagarto de Haría, algún conejo o alguna perdiz.

Esta ruta se realiza los lunes, martes, jueves y viernes por la mañana, y parten del Centro de Visitantes de Mancha Blanca, transportando en vehículos propios del Parque a los visitantes hasta el punto de comienzo de la senda.

Otra ruta es la de los volcanes cuyo recorrido parte del Islote de Hilario y está incluido en el precio que el visitante abona a la entrada del Centro Turístico que el Cabildo Insular de Lanzarote explota en el Parque Nacional de Timanfaya.

Consta de unos 14 km a través de los principales edificios volcánicos formados durante las erupciones históricas de 1730 a 1736. Es un bello paseo en el que admiraremos los diferentes tipos de lavas "aa" (malpaises) y "pahoehoe" (lisas y cordadas). También veremos uno de los hornitos más emblemáticos del Parque, el "Manto de la Virgen"; podremos observar tubos volcánicos, e incluso pasaremos a través de uno de ellos; recorreremos los campos de piroclastos del Valle de la Tranquilidad para terminar en lo más alto de las Montañas del Fuego, admirando los impresionantes cráteres de Timanfaya. En todo el recorrido veremos el comienzo de la vida con la colonización de los líquenes de estas estructuras, dando un toque de color a las lavas.

Por último está la ruta del litoral. Esta es de gran dificultad debido tanto al recorrido (9 km), como a lo abrupto del terreno, por ser de lavas y malpaís. Discurre a lo largo del litoral del Parque, y se pueden observar el proceso de formación de playas, gran variedad de estructuras geomorfológicas, las diferentes zonas intermareales, los acantilados y la fauna asociada, algunas aves marinas, cangrejos, etc.


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